MARTE (THE MARTIAN) O COMO HACER QUE LAS AMERICANADAS NO LO PAREZCAN

Escrito por Decineporlahistoria 11-11-2015 en CRÍTICA DE CINE. Comentarios (0)

Uno siempre va con cierta prevención a ver el cine de Ridley Scott. En parte, porque es capaz de lo muy bueno, como ocurre con Alien, Blade runner o Thelma y Louise o de lo muy malo, como Hannibal, Red de mentiras o Los impostores. Así que uno acude al cine con la sensación del que tira una moneda al aire. Cara, bueno, cruz, malo. En este caso salió cruz, a pesar de los esfuerzos de Matt Damon por hacernos agradable el pestiño o de la presencia de Jessica Chastain, una actriz estupenda a la par que desaprovechada y un resto de reparto más que correcto. Tras un comienzo apresurado, hay un periodo intermedio insufrible o (según se mire) medianamente pasable si a uno le gustan los gags yanquis de andar por casa y un final también acelerado y pelín imposible, con lo que podía haber sido una especie de Náufragos y el desarrollo de una dialéctica entre el yo vivo y el futuro yo muerto, se queda en una patochada sin fundamento en la que a uno le da siempre la sensación de que el "chico" se va a salvar, porque pone mucho empeño en ello (¡hasta siembra patatas!, utilizando unas que lleva casualmente uno de los compañeros que le deja abandonado, y todos sabemos, que si no son patatas de siembra, no hay nada que hacer, pero va bien para el desarrollo de la trama). Por lo demás, pues producción de lujo, el cine estaba lleno por aquello de que era uno de los días de la fiesta del cine y la gente consumidora de cola y palomitas salió con el ceño dividido. Algunos, aliviados porque la cosa había terminado y otros, enfurruñados, porque siempre se espera más de Ridley Scott y no lo que es MARTE, una peli de buenas intenciones donde las bobadas se repiten sin tino, amparada en una ciencia que cree que todo es posible. Se nota que no me ha gustado y que, como tantas otras, no deja de ser una americanada de factura correcta en la que se ha metido mucha "pasta". Hay algo de acción ( no mucha y casi toda tiene que ver con el enfrentamiento del ser humano con la naturaleza), alguna reflexión más o menos acertada relacionada con la idea de que la esperanza es lo último que se pierde y una presencia enorme de Matt Damon, que conforme crece en años hace la mirada menos dura y utiliza los gestos de forma más contenida. Así que quien busque entretenimiento lo tendrá en parte (hay una zona intermedia aburridísima), quien busque arte del de verdad puede que lo tenga en parte por el esmero puesto en los efectos especiales que nos sumergen en el planeta rojo, y quien busque ambas cosas lo tendrá a medias, en la medida que no se muy exigente y, por tanto, complaciente con un cine de consumo fácil y desinteresado. Nadie saldrá impactado con lo que le cuentan, aunque alguno si por cómo lo cuentan, es decir, por la envoltura. Y de esta manera tan bonita, tenemos a unos estadounidenses que tienen que pedir ayuda a China (jo, qué faena!, con lo inteligentes que somos), aunque luego la cosa queda un tanto diluida, y cómo intentan rescatar al marciano que se han dejado en Marte a costa de montones de sacrificios, como en Armageddon o en Salvar al soldado Ryan. 

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